En los albores del siglo XXI nos hemos enfrentado con
paradigmas de pensamiento educativo que han sido objeto de atención durante
varias décadas, así como el uso de las Tecnologías de Información y
Comunicación como herramientas didácticas para el desarrollo de
enseñanza-aprendizaje. Para poder hacer un análisis de las bondades que estos
recursos tienen hoy en día en la educación de nuestro país, hay que establecer
las realidades que hacen que funcionen o no estos nuevos paradigmas. México se
encuentra en un proceso de desarrollo tecnológico, el mismo modelo de
globalización lo fuerza a estar a la vanguardia; sin embargo, aunque las
reformas educativas se centran en llevar al alumno al futuro, las políticas
educativas, a su vez, lo regresan a su estado actual. No se puede negar que no
muchas de las escuelas del país cuentan con equipos tecnológicos, desde la
educación básica hasta la profesional. Hoy por hoy el problema no ha sido el
equipo en las aulas, sino el uso de ellas por parte del maestro o del alumno.
El maestro como
el alumno deben poseer una serie de habilidades y destrezas que desarrollan con
las capacidades propias para entender y ser parte de los cambios tecnológicos
vanguardistas de la educación. Con la educación basada en competencias, México
ha exigido que todo maestro y alumno sea parte de este modelo, la finalidad es
llevar al país hacia un crecimiento tecnológico. El problema no es el modelo en
sí, sino las herramientas que se tienen a la mano y el conocimiento que se
tiene sobre ellas.
La educación tiene la misión de permitir
a todos, sin excepción, hacer fructificar todos sus talentos y todas sus
capacidades de creación, lo que implica que cada uno pueda responsabilizarse de
sí mismo y realizar su proyecto personal. “Tratándose de hacer mejoras
deseables y posibles no dispensarán la innovación intelectual y la aplicación
de un modelo de desarrollo sostenible de acuerdo con las características
propias de cada país”, (Delors; 2001). Todos debemos convencernos que con los
progresos actuales y esperados de la ciencia, la tecnología y la creciente
importancia de lo cognoscitivo y lo inmaterial en la producción de bienes y
servicios, conviene reconsiderar el lugar del trabajo y sus diferentes
estatutos en la sociedad del mañana.
La imaginación, precisamente para crear
esta sociedad, debe adelantarse a los progresos tecnológicos si se quiere
evitar que se agraven en desempleo y la exclusión social o las desigualdades en
el desarrollo. Es por ello que es importante examinar nuevos modelos y crear
otros a través de éstos para construir innovaciones culturales dentro del campo
de la educación.
En este devenir de paradigmas de nuevos
alcances educativos tecnológicos, México se encuentra ante una necesidad de
crear nuevas estrategias de aprendizaje que ofrezcan como resultado en los
individuos del mañana un reto sólido a superar frente a la exigencias de la
vida misma. Debemos como país y como intelectuales de la educación brindar
nuevos elementos a nuestros estudiantes para construir un mundo mejor. A lo
largo del tiempo hemos aprendido que educar se da en la medida en que nosotros
como adultos llevamos de la mano al alumno para aprender a sobrevivir; sin
embargo, hemos dejado a un lado el cómo es que el estudiante debe enfrentarse
ante estos cambios y que, a través de su experiencia, también logre encontrar
una manera de ser feliz.
El aprendizaje adquiere múltiples
aspectos y se hace muy complejo. En consecuencia, las condiciones bajo las
cuales se logra un aprendizaje efectivo no se conocen bien del todo. La
aplicación de una teoría del aprendizaje al aprendizaje escolar se ve
restringida también por otros factores, tales como el sistema social y su
jerarquía, la economía y, en muchas otras tantas veces, hasta la ideología
partidista de un gobierno. Con frecuencia se ha dado por hecho, que la
enseñanza es la aplicación de teorías y de principios de aprendizaje, entonces
el estado de la enseñanza depende directamente del estado de nuestros
conocimientos acerca del aprendizaje y de las teorías mismas. Como existen
diferentes teorías sobre el aprendizaje, queda el problema de cuál de ellas hay
que escoger como base para la enseñanza.
La enseñanza y la instrucción han caído
bajo la influencia de diferentes teorías, entre las que se incluyen el
conexionismo de Thorndike, el conductismo de Watson, la psicología Gestalt y el
conductismo de Skinner, así como el aprendizaje significativo de Piaget, el
constructivismo de Montessori, el humanismo de Carls Roger y el desarrollo
cognoscitivo de Bruner.
El proceso en el que estamos inmersos
como maestros para llevar al alumno a esta vanguardia podría parecer una tarea
sencilla, sin embargo considero que no todo maestro está preparado para este reto.
Una de las grandes dificultades que encontramos en este proceso es el de la
edad, generaciones mayores están en contra de este aprendizaje, la mayoría de
ellos. Si nos vamos a las generaciones actuales, vemos también una dificultad
mayor, el nulo interés por estar a la vanguardia o bien, la apatía de tener que
ser parte de este proceso como algo impuesto. Hay que reconocer que existen
maestros y alumnos ya en este proceso, que o bien son parte ya de una categoría
virtual. En mi experiencia como maestro me he encontrado quizá con un poco
menos de una decena de alumnos universitarios que están en esta dinámica, en 5
años siendo maestro, 9 grupos por año, 20 alumnos por grupo, alrededor de 900
alumnos en 5 años y sólo una décima parte de ellos son parte de este proceso.
Considero que antes de ser parte de este
proceso tecnológico, tanto como el maestro como el alumno debe crear conciencia
de este beneficio, debemos ser parte del presente para preservar el futuro, y
este proceso el camino que nos lleva a entregarnos al cambio. Me considero un
maestro que está preparado para este cambio, que me siento parte de este avance
tecnológico, sin embargo, no sé si estar del todo de acuerdo en un proceso de
enseñanza-aprendizaje, es decir, si nos concretamos a crear una educación
virtual considero que terminaremos creando alumnos capaces de manejar estas
herramientas, pero lejos de una realidad social de la cual ya han dejado de ser
parte. Al hacerlos parte de este proceso, como adolescentes los estamos
enfrentando a un mundo virtual, donde las redes sociales son de manera virtual,
donde la vida se vuelve prácticamente automatizada. Dejaríamos de hablar,
quizá, de grandes modelos de enseñanza como el constructivismo, la creación, el
arte, las relaciones interpersonales no virtuales.
No estoy en contra del proceso en un
avance tecnológico, pero si creo que para poder llegar a este proceso primero
hay que humanizar a nuestros alumnos, humanizarnos nosotros mismos como
maestros, para después ser parte de este mundo activo de un modelo
globalizador. Es en México que enfoco esta reflexión, y quizá podría
aventurarme no solo al país sino a todos los países latinoamericanos que
padecemos de estructuras políticas similares.
¿Hacia qué paradigma educativo tecnológico entonces estamos
encaminando la visión escolar en México? Estoy convencido que la contribución
del educador mexicano frente a los economistas, los sociólogos, así como todos
los intelectuales habría de ser la de una educación crítica y criticista como
lo propone Freire, (1970); para poder entrar en este proceso tecnológico. Es
necesario prepara al alumno para que vaya de una educación de lo
descriptivo-explicativo a lo descriptivo-comprensivo como lo sostiene López,
(1996). El problema general de México es la economía social que margina al
individuo y lo olvida en la pobreza educativa.
El aumento de la riqueza no está
solamente relacionado con el desarrollo de la democracia, como lo publicitan
los partidos políticos en nuestro país, para alterar las condiciones sociales
de los trabajadores; en realidad, alcanza una forma de estructura social que ya
no se representa como un triángulo jerárquico para transformarse un rombo con
una clase media baja siempre creciente, pero creciente hacia una cantidad mayor
de pobres, mas no de ricos. Es necesario llevar la educación a todo individuo
antes de querer comenzar con llevar a la vanguardia tecnológica que no cobra
sentido en lo nacional para nuestro país.
Hola mi querido José Luis. Rescato de este escrito "el humanizar a nuestros alumnos" y considero que para esto es menester la práctica de valores y uno de ellos es la responsabilidad.
ResponderEliminarAceptar con gusto el papel que nos corresponde llevar a cabo nos permite avanzar en todo sentido: en la escuela, en el trabajo, en casa, con las amistades, etc. Lo anterior también nos permite hablar de calidad ya que hay una satisfacción en todo desempeño.
Maestro José Luis.
ResponderEliminarMis mas sinceras felicitaciones por tu blog, me he quedado anonadado por la gran cantidad de detalles y escritos que ya tienen en él, que bueno que has aprovechado las TIC al máximo. Con admiración, le deseo lo mejor.
Saludos.
Atentamente:
J. Edmundo Borjón García.